Cuando Huellas decidió llegar a Lima, el objetivo era concreto: empezar a construir presencia en una ciudad nueva y abrir el voluntariado.
Pero antes de cualquier actividad, había algo que resolver y que muchas veces no se cuenta: cómo hacer viable la llegada.

No es solo viajar. Es poder estar.
Para una ONG, el alojamiento no es un detalle logístico. Es una condición. Sin un lugar donde quedarse, no hay forma de crear un voluntariado en la ciudad.
El desafío real: poder sostener la llegada
Buscar un
hostel en Lima era parte del proyecto.
Después de llamadas, correos, y una extensa búsqueda por la capital limeña, llegamos a
Beraja Family Hostel.
Ese "sí, queremos ayudarlos" de Willy, nos ilusionó para iniciar esta historia de impacto en Lima.
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Cuando el alojamiento deja de ser solo alojamiento
Desde el inicio hubo algo distinto. No fue solo recibirnos, sino interesarse por lo que estábamos haciendo. Preguntas, conversaciones, curiosidad genuina.
Frases como “me encanta lo que hacen” o “¿cómo puedo colaborar?” aparecieron de forma natural. Y en ese contexto, no son menores.
Porque cuando estás llegando a una ciudad nueva, sosteniendo algo que recién empieza, cualquier gesto de ese tipo suma.

El vínculo fue directo con quienes llevan adelante el lugar: Luz, Willy y su familia. Eso también cambia la dinámica. No hay distancia ni intermediarios. Hay trato cotidiano.
En el día a día se van generando situaciones simples, pero que te hacen sentir acompañado.
Compartir un desayuno.
Almorzar juntos.
Quedarse hablando más tiempo del previsto.
Son cosas chicas, pero cuando estás enfocado en sostener una operación, hacen más llevadero el proceso.
Al día de hoy, 5 meses más tarde, seguimos en contacto y nos van preguntando cómo estámos.
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La importancia de la ubicación en Lima
Hay otro punto que influyó directamente en la experiencia: la ubicación.
Estar en Barranco nos permitió movernos con facilidad, estar en una zona segura, cerca de la playa, con acceso a transporte, comida y distintos espacios de la ciudad.
Cuando estás varios días trabajando en un lugar nuevo, elegir bien un
hostel en Lima también es resolver cómo te vas a mover todos esos días.
En nuestro caso, también buscamos generar comunidad de voluntarios y estar en un punto estratégico, nos sirvió para poder convocar fácilmente en la semana a los jovenes limeños que se iban sumando a las actividades. Además de algunos permitidos que nos dimos trayéndolos a guitarrear al hostel.
Cuando el impacto también depende de otros
El voluntariado tiene sus momentos más visibles, especialmente los sábados, que es donde se concreta el trabajo con las personas.
Pero para que eso pase, hay mucho antes.
Hay organización, adaptación, coordinación. Hay que estar en la ciudad.
Y para eso, el alojamiento es parte de la base.
En este caso, haber encontrado un lugar que nos permitió estar en Lima durante esos días, con buen trato y sin fricciones, hizo posible sostener el trabajo.
Más allá del voluntariado en sí, esta experiencia también muestra algo que no siempre se dice: el impacto no depende solo de quienes lo ejecutan.
Depende de muchas cosas que pasan alrededor.
Y a veces, un
hostel en Lima termina siendo parte de eso.
No porque forme parte directa del voluntariado, sino porque hace posible que todo lo demás ocurra.
Gracias
Beraja Family Hostel por hacernos parte de su familia.
Gracias por ayudanos a multiplicar el impacto por el mundo.